Marcadores para imprimir
Dos hojas. Imprímelas y el calcador puede clavar tu referencia al papel en vez de a la pantalla: mueves el teléfono, lo inclinas, te acercas a un detalle, y la imagen se queda en la hoja.
Gratis, como todo lo de aquí. Una hoja de papel.
Cómo se usan
- Imprime la hoja al 100% y comprueba la regla con una de verdad.
- Pégala donde vas a dibujar.
- Abre el calcador, carga tu referencia y enciende la cámara.
- Encuadra la hoja completa y pícale a Anclar.
- Ya. Muévete, pero deja al menos un marcador a la vista.
Lo último es todo el truco
La cámara necesita ver un marcador para saber dónde está el papel. Por eso la hoja trae ocho alrededor: tu mano tapa uno, acercarte deja fuera otros tres, y todavía queda alguno. Si se salen todos, la imagen se congela donde estaba —no brinca— y sigue en cuanto vuelva a aparecer uno.
Cómo imprimirla bien
- Al 100%. Si el diálogo dice «ajustar a la página» o «encoger para caber», apágalo: encoge como 6% y todas las medidas dejan de servir.
- Mide la regla de 100 mm con una de verdad. Si no da 100, vuelve a imprimir.
- Papel mate. El satinado y el couché brillan bajo la lámpara, y el reflejo se come el marcador justo donde le pega la luz.
- Negro parejo. Un cartucho a medias deja el borde gris y roto.
La tira de cabecera
Dos marcadores en un solo papelito. Recórtala, pégala a lo largo de la orilla de arriba de tu papel, y la referencia cuelga debajo: del ancho de la tira y ya con la perspectiva del papel puesta. Si lo único que quieres es una imagen sobre una hoja, empieza por aquí — no hay nada que acomodar ni nada que enseñarle.
Por qué dos marcadores y no uno
Un marcador solo ancla perfecto junto a él y se deshace conforme te alejas. Medido: con el teléfono de plano, uno de 20 mm extrapolado 12 cm hacia abajo se equivoca por 91 px, y 18 cm por 258. Un cuadrado chico visto de frente casi no se acorta, así que no hay de dónde medir la perspectiva y el ajuste se la inventa — de plano es el peor caso, no el mejor. Dos marcadores dan una base tan ancha como tu referencia, y esos mismos 18 cm bajan a 6.9 px. Treinta y siete veces mejor por un pedazo de cinta más.
La hoja marco
Ocho marcadores rodeando un área libre, y dibujas sobre la hoja misma. Es con la que hay que empezar: el calcador sabe al milímetro dónde va cada uno de esos ocho, así que puede deducir el papel a partir de cualquiera.
Los recortables
Los mismos marcadores en tres tamaños, para recortar y pegar alrededor de un lienzo, una pared, una taza —lo que no sea esta hoja—. Recorta por la línea punteada; el margen blanco es parte del marcador. Los de 15 mm aguantan hasta que la cámara abarca unos 22 cm; los de 25, unos 37; los de 35, unos 52.
Cómo aprende dónde están
Nadie sabe dónde está un recortable: lo pusiste tú. Así que se lo enseña la hoja impresa: pega los recortables donde los quieras, deja también la hoja dentro del cuadro y mueve la cámara despacio para que vea la hoja y los recortables juntos unos segundos. De ahí deduce dónde quedó cada uno —en las pruebas, con menos de medio milímetro de error— y a partir de entonces cualquier recortable solo sostiene el ancla. Luego quita la hoja. El numerito junto a la insignia del ancla dice cuántos lleva aprendidos.
Lo recuerda mientras la cámara siga encendida. Si la apagas o la volteas hay que volver a barrer — para entonces a lo mejor ya ni son los mismos marcadores.
Qué son en realidad
Marcadores ARUCO_MIP_36h12: 36 bits con distancia mínima 12, para que un trazo a lápiz no se confunda con uno. Los veinte que se imprimen aquí están a distancia 15 entre sí contando las cuatro rotaciones. Cuatro esquinas identificadas bastan para deducir dónde está el plano, y por eso un solo marcador a la vista sostiene el ancla.